La falacia del jugador aplicada al trading

El peligro de acertar por el motivo incorrecto en el trading.

Para crear un sistema de trading, antes debemos tener una idea que lo sustenta. Solo después de esta idea original podemos empezar a hacer las oportunas pruebas que nos ayuden a desarrollarlo, con test que prueben o no, si lo que pensamos en su día tiene un resultado práctico rentable. Cuidado, porque corremos el riesgo de que la idea que sustenta nuestro sistema sea incorrecta, aunque podamos ver, en determinadas pruebas, que tiene unos resultados positivos.

Aquellos que discuten no quieren tener la verdad, sino tener la razón.

De hecho, esto puede pasarnos en cualquier campo. Cuando razonamos, podemos llegar a tener razón por un motivo incorrecto. Ya lo dijo Schopenhauer en su obra “El arte de tener razón” cuando afirmó que aquellos que discuten no quieren tener la verdad, sino tener la razón. Cuando estudiamos las falacias lógicas lo podemos entender muy bien. Algo falaz según el diccionario es algo engañoso. Por lo que una falacia lógica nos muestra un razonamiento que tiene un error de base en su desarrollo, aunque pueda tener un resultado correcto. Un ejemplo. Como cada vez que me levanto sale el sol, eso indica que el motivo de que salga el sol es que yo me levanto cada día. Así que mañana que me levantaré por la mañana tendrá que salir el sol. ¿Lógico? Obviamente no.

La falacia del jugador

Un tipo de falacia muy extendida entre aquellos que manejan acontecimientos aleatorios, jugadores y participantes en los mercados financieros (salvando las diferencias, pero aleatorios, al fin y al cabo) es la conocida como “falacia del jugador”, de hecho, pertenece a la familia de falacias lógicas.

La falacia del jugador determina, entre otros sucesos, lo siguiente: Un suceso aleatorio es más probable que suceda porque no ha ocurrido durante un determinado tiempo.

¿Por qué es un razonamiento engañoso o falaz? Porque las probabilidades de que suceda un acontecimiento aleatorio, en el futuro, no pueden estar nunca relacionadas con lo que sucedió en el pasado. Veamos un ejemplo. Juguemos con una moneda.

Una moneda, si está equilibrada, tendrá una probabilidad del 50% (0,5) de salir cara. Es decir, la mitad de las veces esperamos que salga cara y la otra mitad saldrá cruz. ¿Cuál será la probabilidad de que salgan dos caras seguidas ANTES de que se lance esas dos veces? 0,5 x 0,5= 0,25, es decir, un 25%. Una de cada cuatro. ¿Y la de obtener tres caras seguidas ANTES de que se lance esas tres veces? Pues 0,5 x 0,5 x 0,5 = 0,125. Una de cada tres. Vamos al lío. Imagina que estás viendo como ya han lanzado la moneda dos veces y las dos han salido por el lado de la cara. ¿Cuál será la probabilidad de que salga cara en esta tercera ocasión? Si has caído víctima de la falacia del jugador podrás pensar: 0,125. Es decir, una muy baja probabilidad, por lo que creerás que casi con toda probabilidad en la siguiente tirada saldrá cruz. Error. ¿Dónde está el error? La baja probabilidad de que salga en tres ocasiones consecutivas un determinado lado de la moneda se calcula antes de que haya comenzado el primer lanzamiento.  Después, antes de cada lanzamiento independiente la probabilidad de que en ese determinado lanzamiento salga cara o cruz es de un 50%.

¿Cuál es el error en el razonamiento de algunas personas al hacer trading o participar en un juego de azar? Si he perdido tres veces seguidas, en la siguiente jugada es más probable que acabe ganando, por lo que arriesgaré más.

Una consecuencia de este razonamiento erróneo se materializó en la creación de la llamada “martingala”, un método de participación en juegos de azar que tuvo su momento de fama en el siglo XVIII. La idea era y es la siguiente: cada vez que el participante tiene una pérdida, debe volver a apostar el total de lo perdido. El nombre se debe a una localidad francesa, Martiges o Martingales en francés. Si te digo que el hecho de poner este nombre es debido a que, por aquel entonces, sus habitantes tenían fama de ser bastante ignorantes, no hace falta que te explique más. Aunque es posible que el jugador que utiliza este método tenga rachas fuertemente ganadoras, en un ciclo de pérdidas seguro que se quedará sin capital ya que las pérdidas crecen exponencialmente y se acabará acabando el capital del matingales de turno.

¿Qué podría pasarnos al hacer trading si arrastramos una idea similar? No es raro ver como muchos caen en la trampa de sistemas que tienen como lógica de razonamiento a la falacia del jugador. Sistemas de martingala y similares que si no se utilizan con más cuidado del normal pueden llevarnos a tener resultados espectaculares, pero que más pronto que tarde traerán problemas serios en forma de la descapitalización absoluta. No estamos diciendo que sistemas que apliquen metodologías que promedien a la baja no puedan tener buenos resultados, pero si creemos que porque algo ha bajado mucho tiene que acabar subiendo, mucho cuidado. Igual de erróneo que pensar que un número en la lotería puede tocar porque hace mucho que no sale es pensar que porque estemos acertando en los resultados, de momento, con un razonamiento incorrecto podemos llegar a alguna parte.

Alejandro de Luis